Desalmado
Desde nuestro encuentro, mi alma, inquieta y exaltada se me escapa de las manos
Perdido
Ejemplar de media talla, pelo oscuro, no es miedoso, responde al nombre de Alberto. Si lo veis, por favor, no intentéis cogerlo: dejadle el móvil y él mismo os dirá como llegar a casa.
Lejanías
Rojizos alientos se suceden en el ímpetu de un deseo de retorno; y una calma, la que llega, que a una madre nos devuelve: la tierra.
37
La miseria de la guerra no acaba en la muerte sino en la ausencia de vida que nos deja.
Mazmorra
Se me han escapado dos lágrimas: ¿dónde irán?
A una la vieron camino de Alicante,
A la otra se la tragó un dragón.