El perro de Goya

mayo 15, 2020 Reflexiones Comments (0) 127

Algo pas贸 con Europa

Mucho se ha dicho hasta ahora sobre esta enigm谩tica obra de Goya, sobre ella su autor no nos ha dejado m谩s que un t铆tulo: 芦Perro semihundido禄.

Sin embargo, no conozco a nadie al que su visi贸n le haya dejado indiferente. Ya sea por la familiaridad que nos produce el animal protagonista de la representaci贸n, o por el desaz贸n que nos transmite, cierto es que la fruici贸n de este cuadro se nos plantea como una 铆ntima experiencia. No hace mucho tiempo, mientras me encontraba de visita en Madrid, tuve el placer de poder contemplarla en directo en el museo del Prado y fue entonces cuando di con una interpretaci贸n de la obra en clave orteguiana que me dispongo a compartir con vosotros:

Como es sabido, Ortega y Gasset, no puede ser definido como un fil贸sofo teor茅tico (隆nada m谩s lejos!) sino que dedic贸 la mayor parte de sus esfuerzos intelectuales a devolver a la vida y a sus 鈥渧ividores鈥 ese puesto en primera fila que siglos de racionalismo e idealismo le hab铆an arrebatado injustamente. La verdadera revoluci贸n orteguiana consiste 鈥 y no consisti贸- en hacer depender por primera vez lo racional de lo vital, es decir: la raz贸n es la que tiene que prestar un servicio a la vida y no viceversa. Hacernos la vida m谩s c贸moda, menos hostil, 茅sta y no otra debe ser su verdadera misi贸n. Desde este punto de vista, el completo aparato cultural y social en el que nos encontramos por el mero hecho de haber nacido en un lugar y en una 茅poca determinados, no es m谩s que un producto derivado de las necesidades vitales de una generaci贸n. A una determinada sensibilidad, a un modo particular de estar en el mundo, corresponde una serie de valores determinados, un conjunto de 鈥渞eglas del juego鈥, como dir铆a Wittgenstein, que aprendemos desde el primer momento en que entramos a jugar en una partida que ya ha comenzado, esto es, cuando llegamos al mundo.

En otras palabras: la cultura, dir谩 Ortega, no es m谩s que el conjunto de soluciones m谩s o menos satisfactorias que el hombre inventa para evitar ciertas necesidades, ya sean estas de tipo material o espiritual. De lo que se puede deducir que a un cambio en la sensibilidad humana debe corresponder siempre un cambio en su cultura, de no ser as铆, se precipita en el abismo de la crisis. Una cultura que no cumple con su misi贸n es una cultura en crisis. El mayor problema del hombre no es otro que el de vivir en una cultura que le es in煤til, est茅ril, que se ha hieratizado. Cada vez que una nueva sensibilidad nace en un mundo en el que una vieja cultura viene impuesta, aunque joven, el individuo se siente anciano, sin futuro, perdido y sin nada a lo que poder agarrarse. Cada vez que un ideal se revela vac铆o, inaplicable, obtenemos una prueba de que el sistema no est谩 funcionando. Pensando a lo que todav铆a no hab铆a sucedido, Ortega nos advierte del peligro que podr铆an suponer ciertas pol铆ticas totalitarias sobre el sustrato d茅bil de individuos que al interno de su circunstancia cultural se sienten perdidos, desorientados, y que no son m谩s que una masa deforme f谩cil de manipular.

Ahora bien, volviendo a mirar el cuadro, es casi imposible no identificarse con ese pobre animal que, desolado y perdido en un mundo infinitamente mayor que 茅l, alza la mirada y busca desesperado, algo o a alguien que le diga qu茅 es lo que tiene que hacer, que le indique el camino, un amo que decida por 茅l. Algo muy parecido a esto fue lo que ocurri贸 en Europa a mitades del siglo pasado, perros sin due帽os cayeron en manos de su carn铆fice.

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Fragmentos sobre Juan Rulfo

mayo 13, 2020 Reflexiones Comments (0) 195

Uno de mis autores preferidos; su literatura es breve pero muy humana e intensa. Espero que este conjunto de reflexiones despierten vuestro inter茅s por su obra.

Pedro P谩ramo

Aunque prefiero los relatos cortos, me gustar铆a dedicar unas palabras al personaje femenino de esta novela. Susana San Juan, se presenta como un alma atormentada encerrada en un mundo (el de P谩ramo) del que solo la muerte la puede liberar. Es tambi茅n el 煤nico esp铆ritu de Media Luna que no necesita redenci贸n. Este es, sin duda, su mayor atractivo. Es por esto que el mism铆simo diablo sue帽a con acapararse su alma y hacer suyos sus sue帽os.

Como en el resto de su obra, hay en estas p谩ginas, un fiel retrato de lo humano. El hombre en su completa mezquindad. Atributos que se muestran magistralmente a trav茅s de la culpa, la violencia y el ego铆smo de sus personajes.

Muy presente tambi茅n el factor territorial. Lugares impregnados por las vivencias y sufrimientos de quienes en pasado los habitaron. No existe un rinc贸n sin su historia. El pueblo cuenta de sus fantasmas y 茅stos construyen sus calles, caminos y cementerios.

Todos escogen el mismo camino. Todos se van. Despu茅s volvi贸 al lugar donde hab铆a dejado sus pensamientos. 鈥揝usana 鈥揹ijo. Luego cerr贸 los ojos鈥 . Yo te ped铆 que regresaras…

Juan Rulfo. Obras. El Llano en llamas, Pedro P谩ramo y Castillo de Teayo, editorial RM (en conjunto con la fundaci贸n Juan Rulfo), 2011.

La figura de Pedro P谩ramo a trazos se escapa. Volviendo la vista atr谩s, dejando reposar su lectura un tiempo, y mediante un esfuerzo de s铆ntesis conceptual, se podr铆a decir de 茅l que es como un espejo. No es nadie en particular, no es personal. Todos y cada uno de los fantasmas vive un encuentro con Pedro P谩ramo. Lo asocio, por lo tanto, al estado de la conciencia. Es un reflejo del mal que llevamos dentro. Solo Susana consigue alejarse como si esta fuera una met谩fora de la voluntad y el deseo genuinos.

De enorme belleza es el fragmento en el que ella describe su experiencia en el mar. 脡l la acompa帽a, pero no consigue entrar en su mundo.

脡l me sigui贸 el primer d铆a y se sinti贸 solo, a pesar de estar yo all铆. [鈥 Me gustas m谩s en las noches, cuando estamos los dos en la misma almohada, bajo las s谩banas, en la oscuridad.
禄 Y se fue.
禄Volv铆 yo.
禄Volver铆a siempre. El mar moja mis tobillos y se va; moja mis rodillas, mis muslos, rodea mi cintura con su brazo suave, da vuelta sobre mis senos,; se abraza de mi cuello; aprieta mis hombros. Entonces me hundo en 茅l, entera. Me entrego a 茅l en su fuerte batir, en su suave poseer, sin dejar pedazo.
禄Me gusta ba帽arme en el mar 鈥搇e dije.
禄Pero 茅l no lo comprende.
禄Y al otro d铆a estaba otra vez en el mar, purific谩ndome, Entreg谩ndome a sus olas. 禄

Ibidem, Pag. 283

Es que somos muy pobres

芦… y por eso nos va tan mal禄, habr铆a a帽adido de mi pu帽o y letra.

Desgracia tras desgracia, el destino se las apa帽a para poner en su sitio a cada cual, y nosotros somos muy pobres.

Y Tacha llora al sentir que su vaca no volver谩 porque se la ha matado el r铆o. Est谩 aqu铆 a mi lado, con su vestido color rosa, mirando el r铆o desde la barranca y sin dejar de llorar […] El sabor a podrido que viene de all谩 salpica la cara mojada de Tacha y los dos pechitos de ella se mueven de arriba a abajo, sin parar, como si de repente comenzaran a hincharse para empezar a trabajar por su perdici贸n.

Ibidem, Pag. 59

La vaca Serpentina que el r铆o se lleva representa todo el esfuerzo y el sacrificio de esa familia por conseguir un buen matrimonio para su hija menor; Tacha. El buen partido que la ni帽a pueda conseguir constituye la 煤ltima esperanza para el entero n煤cleo familiar. Perdido el animal, se pierde cualquier posibilidad de medrar y se abren las puertas del pecado. La inocencia es algo que ya no pueden permitirse.

El hombre

Sin duda, mi relato predilecto. Ya en el t铆tulo se encierra la s铆ntesis extrema de este cuento y, en definitiva, de la obra de Rulfo.

El autor escoge una t茅cnica de narraci贸n en la que no aparecen nombres proprios. En ning煤n otro relato dejar谩 sin personalidad a sus protagonistas. Aqu铆, en cambio, se razona por esencias. La virtud narrativa y la maestr铆a con la que se dibujan los rasgos de lo humano confieren a estas p谩ginas un car谩cter sinest茅tico.

En este cuento sobre el hombre, solo encontramos a la bestia. La trama deja aflorar en superficie la capa m谩s honda del ser humano. Desde el primer momento, el autor atribuye comportamientos animalescos a sus personajes, en la primera frase se marca el estilo:

Los pies del hombre se hundieron en la arena dejando una huella sin forma somo si fuera la pezu帽a de alg煤n animal.

Ibidem, Pag. 61

La identificaci贸n del protagonista con el depredador que, inmerso en la jungla, persigue a su presa, es tal, que se hace necesaria la amonestaci贸n de su misma conciencia:

Voy a lo que voy, volvi贸 a decir. Y supo que era 茅l el que hablaba

Idem.

Los cambios de narrador hacen que esta obra sea como una ventana abierta hacia lo esencial. Un viaje hacia lo que nos hace tan humanos y tan animales al mismo tiempo. Prescindir del motivo para juzgarnos a trav茅s de los mismos ojos: los de la violencia.

El hombre busca justificaci贸n en sus actos: lo que a uno aparece como un acto injusto a otro le resulta necesario.

En la parte final del relato encuentro una intenci贸n m谩s moral. A la visi贸n esencial se le a帽ade la dimensi贸n temporal que carga de moralidad ed铆pica la vida del hombre, aparece entonces la persona.

El personaje del borreguero representa la moral, el juicio. De 茅l sabemos que ocupa una posici贸n dentro de la organizaci贸n social, que es respetado.

驴Dice usted que mat贸 a todita la familia de los Urquidi? De haberlo sabido lo atajo a puros le帽azos.

Ibidem, pag.68

El borreguero defiende su inocencia y sus buenas intenciones. No se puede ser culpable si no se conoce el delito y la intenci贸n es buena. La culpa de Edipo es o no es pecado.

驴De modo que ahora que vengo a decirle lo que s茅, yo salgo encubridor? Pos ora s铆. 驴Y dice usted que me va a meter en la c谩rcel por esconder a ese individuo? Ni que yo fuera el que mat贸 a la familia esa…

Ibidem, pag.69

Animal y ser moral; eso es el hombre.

Tlalpa

En esta corta historia sobre Tanilo, veo otro aspecto fundamental de la vida humana, el hombre visto como res cogitans. Aunque son posibles varias lecturas:

Psiconal铆tica; que ver铆a procesos de sublimaci贸n y una idealizaci贸n de la persona fallecida, es decir, del luto y del dolor provocado por el remordimiento.

Kafkiana; hablar铆a del desplazamiento continuo del objeto del deseo y de c贸mo este nos transforme en esclavos (inconscientes) de nuestras mismas pulsiones.

Luvina

El cuento, a trav茅s del cual, m谩s he podido identificarme con el personaje, de todos los que he le铆do hasta ahora. Podr铆a incluso llegar a decir que yo misma he vivido en Luvina.

Algunos de los elementos que m谩s me han impactado:

Viento; idea de consumaci贸n, erosi贸n, desgaste. Representa la hostilidad del ambiente, de la circunstancia en t茅rminos orteguianos.

La cal y el color gris; ausencia de vida, infertilidad, abrasi贸n.

Nunca ver谩 usted el cielo azul en Luvina. All铆 todo el horizonte est谩 deste帽ido; nublado siempre por una mancha caliginosa que no se borra nunca.禄

Ibidem, pag.124

En Luvina no se puede ser feliz, all铆 anida la tristeza, la par谩lisis. Ninguna oportunidad te espera. Es tierra de vejez. Quien all铆 va, se hace viejo y espera a la muerte. Viven por sus muertos. La acci贸n, cualesquiera que esta sea, es extra帽a a sus gentes.

La circunstancia aniquiladora gana terreno al yo que la habita. Luvina te devora. Sobre la tristeza:

Est谩 all铆 como si all铆 hubiera nacido. Y hasta se puede probar y sentir, porque est谩 siempre encima de uno, y porque es oprimente como una gran cataplasma sobre la carne del coraz贸n.

Ibidem, pag.125

De Luvina uno vuelve viejo y sin vida. El tiempo se distorsiona: lento cuando se est谩 esperando dentro, r谩pido cuando se vuelve la vista atr谩s desde fuera de ella.

All谩 viv铆.All谩 dej茅 la vida…Fui a ese lugar con mis ilusiones cabales y volv铆 viejo y acabado.

Ibidem. pag.126

Luvina es una perfecta met谩fora de la vida de hoy en d铆a. La alienaci贸n a la que es sometido el individuo y que lo arrastra y condena dentro de una existencia que se transforma en una lucha continua contra el viento (que no cesa en Luvina). Y que es a煤n peor y m谩s vac铆a cuando el espejismo de este enemigo eterno se detiene y deja ver el cielo. Malo cuando deja de hacer aire porque se piensa y se ve entonces la distancia y el abismo. El tiempo se abalanza sobre 茅l y lo engulle, lo distrae y lo entretiene mientras le roba la vida, lo vital. Hay quien nunca sale de Luvina, quien escapa a tiempo, quien lo hace demasiado tarde y quien nunca ha querido entrar. Sensibilidades, estas 煤ltimas, que han intuido la voraz dimensi贸n del tiempo en Luvina y se alejan de ella. En mi opini贸n, el autor, pertenece a este grupo. 脡l y todos aquellos a los que estas p谩ginas hayan iluminado el camino.

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El teatro de los sue帽os

enero 5, 2020 Reflexiones Comments (0) 110

La casa-museo de Figueres, un 煤nico bloque surrealista

Situada cerca de la frontera con Francia, la ciudad de Figueres se muestra al viajero como un 煤nico y compacto bloque surrealista en el interior de la provincia de Gerona. Entre pol铆gonos industriales y h煤medos bosques de robles, encontramos este peque帽o n煤cleo urbano 鈥損or extensi贸n, ya no por historia鈥 mundialmente conocido gracias al genio creativo del m谩s ilustre de sus ciudadanos: Salvador  Dal铆. Con su Teatro-Museo concedi贸 a Figueres un nuevo legado art铆stico con el que introducirse  en el mundo del turismo internacional. La mejor prueba de dicha transformaci贸n la constituye la  Torre Galatea, anteriormente conocida como Torre Gorgot y 煤ltima parte de la antigua muralla de la ciudad. Aqu铆 fue adem谩s donde el pintor quiso transcurrir sus 煤ltimos a帽os en compa帽铆a de su querid铆sima Gala (mujer y musa de gran parte de su obra). Los conocidos  e imponentes huevos que coronan su torre贸n 鈥搈et谩fora del origen de la vida鈥 hacen de ella uno de los edificios m谩s extravagantes y aclamados del pa铆s. Los trabajos de restauro del viejo teatro comienzan en 1966 bajo la gu铆a meticulosa del mismo Dal铆, que en esta ocasi贸n ejercer谩 de director art铆stico. Su primer y mayor logro fue completar la estructura portante con una grande c煤pula geod茅sica, realizada por el arquitecto Emilio P茅rez Pi帽ero, con la intenci贸n declarada de rendir homenaje a los grandes arquitectos del Renacimiento.

Visitar esta casa, significa adentrarse en los meandros de la subjetividad de la mente humana, el mundo del subconsciente y de sus libres asociaciones. La teatralidad de sus im谩genes nos invade mientras nos aventuramos entre sus salas, pasillos y ventanas, en un marco espacio temporal que nos confunde y transporta en una dimensi贸n m铆tica, donde todo vale y nada est谩 establecido: el sue帽o.

Quiero que mi museo sea como un bloque 煤nico, un laberinto, un enorme objeto surrealista. Ser谩 un museo absolutamente teatral. La gente que lo visitar谩 saldr谩 de all铆 con la sensaci贸n de haber tenido un sue帽o teatral.

La expresividad subjetiva del sue帽o y la sensaci贸n de libertad conceptual que nos producen sus im谩genes, marcan en todo aquel que participe a la prueba, un antes y un despu茅s, una huella imborrable de nuestra experiencia a trav茅s del espejo.

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Las Gafas de Clark Kent

enero 5, 2020 Reflexiones Comments (0) 103

No hay espacio para el h茅roe. Lo vulgar se ha convertido en el 煤nico dictamen.

Cu谩ntas veces nos habremos preguntado por qu茅 un extraterrestre como Superman se ve obligado a esconderse detr谩s de una aburrida apariencia humana como es la de su alter ego Clark Kent. Y por qu茅, pudiendo, por ejemplo, ver a trav茅s de las cosas con su visi贸n rayos X, decide ponerse un par de gafas. En definitiva, 驴qui茅n es el loco que renuncia a esos poderes para confundirse entre la gente com煤n, despreciando de esta manera una vida llena de ventajas?

Y muchos de nosotros habremos tambi茅n imaginado 鈥搚 deseado鈥 que Clark Kent confesara al mundo su identidad y deshiciera de una vez ese entramado de impotencia y frustraci贸n que su precaria situaci贸n laboral 鈥 y sentimental 鈥 nos contagiaba.

鈥溌o lo har铆a!鈥, pensamos. Pues no, se帽ores. Nada m谩s lejos. Ya que, de manera lamentable, as铆 es exactamente como nos comportamos hoy. Tras a帽os de esfuerzo y sacrificio, nuestro ser social se ve obligado a retroceder bajo la kriptonita del pensamiento 煤nico que debilita. Nos disfrazarnos de Clark Kent para poder encajar en el hueco que se nos ha asignado. Becarios de nuestro proprio yo, no nos es permitido pensar o razonar originalmente bajo pena de exclusi贸n. Un sistema en el que ya no hay espacio para lo personal, porque la moral del grupo se substituye a la del individuo. Un grupo con moral autoritaria. Un reino consumista y aniquilador donde la diferencia es un problema. Y para formar parte de esa comunidad hay que despojarse de lo extraordinario. Hay que mirar a trav茅s de los mismos cristales, del mismo vicio de forma.

Y as铆, una tras otra, el sistema engulle nuestras diversidades autoaliment谩ndose. El resultado es una grande masa homog茅nea y sin cabeza donde la opini贸n, la sin raz贸n y la ignorancia ocupan el lugar de los hechos, la l贸gica y el saber y lo hacen solo porque muchos as铆 lo han aceptado. La multitud que por n煤mero se transforma, aspira, a la cualidad. Aceptar el falso ya no es mayor peligro que el de ser alejado del grupo.

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